El amor.
Ultimamente he estado observando el comportamiento de el humano en cuanto a amor se refiere y ovbiamente por consiguiente me he tenido que observar por asi decirlo a mi mismo en este campo y llege a ciertas concluciones tal ves deformadas por mis experiencias vividas con las cuales asta yo mismo quisiera estar en desacuerdo.
Asi que mi definicion y conlucion mas proxima es la siguiente:
Cuando el instinto de los sexos se manifiesta en la conciencia individual de una manera vaga y genérica, sin determinación precisa, lo que aparece, fuera de todo fenómeno, es la voluntad absoluta, de vivir. Cuando se especializa en un individuo determinado el instinto del amor, esto no es en el fondo más que una misma voluntad que aspira a vivir en un ser nuevo y distinto, exactamente determinado. Y en este caso, el instinto del amor subjetivo ilusiona por completo a la conciencia y sabe muy bien ponerse el antifaz de una admiración objetiva. La Naturaleza necesita esta estrategia para lograr sus fines.
Por desinteresada e ideal que pueda parecer la admiración por una persona amada, el objetivo final es, en realidad, la creación de un ser nuevo, determinado en su naturaleza; y lo que lo prueba así, es que el amor no se contenta con un sentimiento recíproco, sino que exige la posesión misma, lo esencial, es decir, el goce físico.
La certidumbre de ser amado no puede consolar de la privación de aquella a quien se ama, y en semejante caso, más de un amante se ha saltado la tapa de los sesos. Por el contrario, sucede que no pudiendo ser pagadas con la moneda del amor recíproco, gentes muy enamoradas se contentan con la posesión, es decir, con el goce físico.
Las almas nobles, sentimentales, inocentes, protestarán aquí lo que quieran contra el áspero realismo de mi teoria; sus protestas no tienen razón de ser. La constitución y el carácter preciso y determinado de la generación futura, ¿no es un fin infinitamente más elevado, infinitamente más noble que sus sentimientos imposibles y sus ideales? Y entre todos los fines que se propone la vida humana, ¿puede haber alguno más considerable? Sólo él explica los profundos ardores del amor, la gravedad del papel que representa, la importancia que comunica a los más ligeros incidentes. No hay que perder de vista este fin real, si se quiere explicar tantas maniobras, tantos rodeos y esfuerzos, y esos tormentos infinitos para conseguir al ser amado, cuando al pronto parecen tan desproporcionados. Es que la generación venidera, con su determinación absolutamente individual, empuja hacia la existencia a través de esos trabajos y esfuerzos. Es ella misma quien se agita, ya en la elección determinada, que trata de satisfacer ese instinto llamado amor; es la voluntad de vivir del nuevo individuo que los amantes pueden y desean engendrar. ¿Qué digo? En el entrecruzamiento de sus miradas rebosantes de deseos, enciéndese ya una vida nueva, se anuncia un ser futuro; creación completa y armoniosa. Aspiran a una unión verdadera, a la fusión en un solo ser. Este ser que van a engendrar será como la prolongación de su existencia y la plenitud de ella; en él continúan viviendo reunidas y fusionadas las cualidades hereditarias de los padres.
Por el contrario, una antipatía recíproca y tenaz entre un hombre y una mujer joven es señal de que no podrán engendrar sino un ser mal constituido, sin armonia.
Esta soberana fuerza, que atrae exclusivamente, uno hacia otro, a dos individuos de sexo diferente, es la voluntad de vivir, manifiesta en toda la especie. Trata de realizarse según sus fines en el hijo que debe nacer de ellos.
El amor en sus diversos grados, es tanto más poderoso cuanto más individualizado. En otros términos: es tanto más fuerte cuanto, por todas sus cualidades y maneras de ser, la persona amada (con exclusión de cualquiera otra) sea más capaz de corresponder a la aspiración particular y a la determinada necesidad que ha hecho nacer en aquel que la ama.
Simple y sentimental el amor lo tradusco a un vocabulario popular como el deseo de renacer a partir de la persona amada.
Esta es particularmente mi punto de vista... cual es el suyo?